En este caso de éxito sobre X-IAnet, veremos cómo a Abraham Gil Sicilia, un joven empresario canario que comenzó su camino tras terminar el bachillerato, comparte cómo la digitalización ha sido clave en su proyecto: desde madrugar para compaginar universidad y negocio, hasta convertir los retos iniciales en oportunidades de crecimiento.
Su visión emprendedora, sumada a las herramientas adecuadas, le han permitido optimizar procesos, ahorrar tiempo y centrarse en lo que realmente importa: hacer crecer su empresa. Un caso real de cómo la tecnología no solo impulsa un negocio, sino también el sueño de un emprendedor.
Abraham nunca imaginó que apenas terminar el bachillerato ya estaría levantando su propio proyecto. Con la ilusión de estudiar marketing y el apoyo de su familia, aprovechó un local que tenían para emprender.
El inicio no fue fácil: madrugones a las cinco de la mañana para ir a la universidad, clases hasta la una y luego turno completo en su negocio. La combinación de estudio, trabajo y emprendimiento le enseñó disciplina, resiliencia y visión de futuro.
Con el tiempo, Abraham empezó a trabajar en proyectos de marketing y a gestionar diferentes iniciativas. A pesar de definirse como alguien digital, pronto se dio cuenta de un problema común: demasiadas herramientas, demasiados estímulos, demasiado tiempo perdido.
Volvió a lo esencial (como Excel) y buscó soluciones que realmente aportaran valor. Fue entonces cuando descubrió X-IAnet, de manera casi casual, y en menos de 48 horas ya lo tenía implementado.
Uno de los puntos clave para Abraham fue la personalización. Tanto que incluso bautizó a su asistente como Lucía, en honor a su abuela.
“X-IAnet me ayuda a decidir qué llamadas atender, cuáles posponer y cómo gestionarlas con la información necesaria para ejecutar sin perder tiempo”, comenta. En eventos, por ejemplo, Lucía se encarga de esos frentes que no pueden quedar desatendidos, dándole tranquilidad y foco.
La clave está en que el asistente recoge los datos que Abraham considera relevantes, y luego él resuelve los casos con todo el contexto a mano. Ya no hay llamadas perdidas sin sentido ni tiempo desperdiciado en averiguar de qué se trataba.
Más allá de la tecnología, Abraham destaca algo esencial: la cercanía y el soporte continuo. “Les he tenido siempre conectados 24/7, asesorándome y ayudándome a encontrar soluciones incluso a necesidades que no habían surgido antes en otros clientes”, explica.
Además, el hecho de que el equipo de X-IAnet entienda el contexto local —en este caso, Canarias, con sus peculiaridades— ha sido decisivo. “Si mi proveedor estuviera en otro país, nunca llegaría a comprender del todo cómo trabajamos aquí”.
Abraham es claro: la inteligencia artificial es vital, pero debe complementarse con el factor humano. “Cuando todo es IA, la frustración crece. Pero si la IA se encarga de lo operativo y tengo al humano para lo estratégico, es lo ideal”.
Hoy, X-IAnet le permite concentrarse en lo importante, atender a clientes y proveedores con calidad y vivir con la tranquilidad de que nada se queda sin respuesta.
El joven empresario ya piensa en los siguientes pasos: conectar su asistente a la agenda, WhatsApp y otras herramientas para seguir automatizando su flujo de trabajo. Pero incluso sin eso, confiesa que la herramienta ya cumple con creces sus necesidades actuales.
“Yo aspiro a que X-IAnet sea mi otro yo. No porque hable por mí, sino porque esté integrado en todo lo que utilizo y me ayude a crecer”.
Para Abraham, la clave antes de adoptar una herramienta de inteligencia artificial es analizar en qué puntos críticos puede ayudar realmente. Una vez definido, X-IAnet se convierte en un aliado estratégico que no solo atiende llamadas, sino que ofrece tranquilidad, foco y eficiencia.
“Hoy puedo estar sin cobertura y ser la persona más feliz del mundo, porque sé que Lucía (así es como Abraham ha llamado a su asistente virtual telefónico) está atendiendo lo que yo no puedo. Y cuando llegue mi momento, lo resolveré con cabeza, tiempo y calidad.”
El caso de Abraham demuestra cómo la combinación de visión emprendedora, capacidad de adaptación y una herramienta como X-IAnet puede transformar la manera en que un negocio gestiona su día a día.
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